Delás-Vigo nace de una historia personal y de una vida en movimiento.
Con raíces españolas y una identidad construida entre distintos lugares, sentí la
necesidad de crear algo propio en un momento en el que la vida familiar y el ritmo
cotidiano pedían un nuevo equilibrio.
De Madrid, donde crecí y donde vuelvo con frecuencia, Italia, donde vivo desde hace más
de una década, forma ya parte de mi vida. Y Menorca, escenario de encuentros familiares
y momentos importantes, es nuestro segundo hogar.
Río de Janeiro, donde también he pasado etapas importantes, me ha dejado una forma de entender la vida más abierta y vital. En Barcelona, el valor de una casa vivida y de los detalles que construyen ambiente.
Entre todos ellos, entendí que el hogar no es un lugar fijo, sino una sensación que se construye y se reconoce.
Siempre he sentido una afinidad por los materiales, los aromas y los espacios cuidados. Me atrae lo esencial, lo que aporta bienestar sin imponerse. En un entorno donde cada vez somos más conscientes de lo que nos rodea, quise crear algo lo más natural posible, buscando equilibrio.
La idea comenzó de forma sencilla, crear velas para mi entorno cercano, como un gesto personal. A partir de ahí, empezó un proceso de búsqueda de la cera adecuada, de fragancias suaves y equilibradas, de un diseño coherente en el que cada decisión fue tomada con tiempo y atención.
Encender una vela siempre ha sido, para mí, una forma de recrear esa sensación de hogar. Un instante que transforma el espacio: una cena, una pausa, un momento íntimo o compartido.
Delás-Vigo nace de ese gesto
De la intención de crear piezas que formen parte de espacios vividos, donde haya luz, calma y una sensación de armonía que permanece.